Lorena realizando un Encuentro de Bienestar. Mi historia con Just comenzó poco después de que me diagnosticaran artritis reumatoidea, una enfermedad en las articulaciones que no es exclusiva de la gente mayor, como yo creía, y que lamentablemente no tiene cura. Corría el año 1999 y yo tenía sólo 26 años. Desde siempre había tenido la mala costumbre de recurrir a los químicos ante cualquier mínimo problema y a raiz de la enfermedad, incorporé algunos más.
Poco tiempo después, cuando una amiga se incorporó a SwissJust, compré algunos productos y comencé a utilizarlos con mucho éxito, para diferentes dolencias de todos los días: la Crema de Enebro con Oleo 31 para las contracturas; el Bálsamo para el Cuerpo, para estimular la circulación; la Crema de Tomillo para la tos y la Crema de Tea Tree para desinfectar y cicatrizar heridas abiertas.
Tres años después, debí renunciar a la empresa donde trabajaba por motivos personales y porque la artritis había comenzado a molestarme más. Al tiempo, empecé a quedarme sin productos, entonces llamé a mi amiga para averiguar cómo podía venderlos y reponer mi “kit” habitual. Sorpresivamente, esa misma semana, me internaron de gravedad por un problema hepático. Ahí me enteré que por error del médico, había estado tomando unos medicamentos que eran incompatibles con otros. Tardé dos meses en recuperarme y volver a mi vida normal. Durante este tiempo me prohibieron todo tipo de medicación, incluso los de la artritis ya que cualquier químico podía ser letal. Entonces, Just fue mi salvación, los productos me permitieron mejorar mi calidad de vida sin poner en riesgo mi salud. Hoy soy Consultora SwissJust y ya me inscribí en el Programa Alas al Éxito porque quiero ser una verdadera profesional de la venta directa. Agradezco a SwissJust la posibilidad de llevar bienestar a muchas personas, lograr el mismo en mi vida, y encima de esto, ganar dinero y hacer una carrera!
¡Gracias a, mi mamá SwissJust, y a todos los que me apoyaron